Estados Unidos impone aranceles del 25% a los chips de IA de NVIDIA con destino a China
por Edgar OteroTras meses de especulaciones y rumores en la industria, la Casa Blanca ha dado un paso decisivo en la guerra comercial tecnológica. El presidente Donald Trump firmó este miércoles una proclamación que establece un arancel del 25% sobre ciertos semiconductores de inteligencia artificial avanzados. La medida afecta específicamente a aquellos componentes fabricados fuera de Estados Unidos que transitan por territorio estadounidense antes de ser exportados a terceros países.
Esta nueva normativa formaliza la decisión del Departamento de Comercio de permitir a NVIDIA reanudar los envíos de sus potentes chips H200 a clientes chinos, siempre que estos hayan sido previamente verificados. Pero la medida no es exclusiva para la compañía de Jensen Huang. También incluye hardware de otras compañías, como el acelerador MI325X de AMD.
Lejos de criticar el impuesto, NVIDIA ha recibido la noticia con optimismo público. Para la compañía, este arancel es un mal menor comparado con el bloqueo total. Un portavoz de la empresa ha "aplaudido" la decisión, calificándola de un "equilibrio reflexivo" que permite apoyar los empleos estadounidenses mientras se mantiene el comercio con entidades comerciales aprobadas.
Un equilibrio complicado para Pekín y la carrera tecnológica
La situación dibuja un escenario geopolítico complejo donde la tecnología es el recurso más valioso. China se encuentra en una encrucijada crítica. Por un lado, existe una demanda masiva y urgente de chips H200 para no perder el tren de la carrera global de la IA. Por otro, el gobierno de Pekín intenta fomentar su propia industria nacional de semiconductores para reducir su dependencia de Occidente.
Según informes recientes, el gobierno chino está redactando sus propias directrices para regular cuántos semiconductores pueden adquirir sus empresas en el extranjero. El objetivo es permitir compras estratégicas de hardware de NVIDIA sin asfixiar el desarrollo de soluciones locales, revirtiendo parcialmente su hostilidad previa hacia las importaciones tecnológicas.
Desde la perspectiva de Washington, la proclamación subraya una debilidad estructural: Estados Unidos fabrica actualmente solo el 10% de los chips que requiere. La administración argumenta que esta dependencia de cadenas de suministro extranjeras constituye un riesgo significativo tanto económico como de seguridad nacional, justificando así el férreo control sobre el tránsito de estos componentes críticos.
Fin del Artículo. ¡Cuéntanos algo en los Comentarios!



